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ESPACIOS DE PODER

EL CUERPO

“Mi cuerpo es un campo de batalla”. Bárbara Kruguer

 

Mi espacio interior es cambiante de forma y textura se va acoplando según el poder de cada elemento. A veces es cálido, a veces es húmedo, a veces es metálico, los olores pasan de aquí para allá compuestos de esencias de aceites que destilan sus elementos.

En este espacio hay tres elementos móviles que parecen ser independientes, sin embargo están unidos por un poder invisible regido por las leyes del universo frugal y poderoso que nos contiene a todos como una unidad (imagino el universo como una unidad compuesta de infinitos fragmentos de espacio).

Pues bien, mi espacio interior el que trato de describir, es minúsculo, es una pequeña gota de mar en ese gran océano que para mí es el universo… más bien sería una molécula, no obstante no es estrecho en sí mismo. Me gusta esta descripción de Michel Foucault:

Pero mi cuerpo, a decir verdad, no se deja reducir tan fácilmente. El mismo tiene después de todo sus propias fuentes de fantasía. También él posee lugares sin lugar y lugares más profundos, todavía más obstinados que el alma, que la tumba, que el encantamiento de los magos. Tiene sus sótanos y sus desvanes, él tiene sus salones oscuros tiene sus playas luminosas[1].

Aquí Michel sin duda no se refiere al cuerpo físico, sino aquel cuerpo interior que habita en esta envoltura que se llama cuerpo humano. A ese me refiero.

Como dije anteriormente, mi espacio interior está habitado por tres elementos con su propio lugar asignado dentro de mi cuerpo, los cuales se pueden expandir o comprimir según sea su necesidad.

Uno habita en mi sexo, en mis vísceras, en el dolor del cuerpo, en el placer, en la risa, en mis sentidos, nunca se sacia, no le gusta el control, es ruidoso, solo se escucha a sí mismo, es una puerta ancha que da la bienvenida para saborear o devorar o vomitar.

 Otro habita en la cabeza, es una enorme biblioteca de recuerdos en forma de imágenes, olores, sabores y sensaciones, lleno de anaqueles sin gravedad dispuestos para ser consultados en todo momento, se vale de los sentidos para nutrirse y activarse.

Otro es muy pequeño, es silencioso, es inmutable, es la sabiduría infinita, es creación, allí habita el amor, nunca duda, es el big bang dentro de mí. El habita en mi pecho, creo que dentro de mi corazón.

Y yo estoy ahí en mi espacio de poder, yo soy los tres, pero soy una, decidiendo en ese juego de resistencias. Yo estructuro el campo de acción de cada elemento, y aunque cada uno tiene sus características a veces fluctuantes, admito que la mejor manera para que haya armonía es definir qué es lo que realmente quiero. Reconozco que a veces quisiera abandonar este cuerpo para no escuchar tanto argumento, y que por lo general mi espacio interior es una duda, como dice George Pérec: El espacio es una duda: continuamente necesito marcarlo, designarlo, nunca es mío, nunca me es dado, tengo que conquistarlo.[2]

No obstante, entiendo que esa labor constante por conquistarlo cada día es lo que me hace sentir realmente viva y poderosa.

 

 

[1] Foucault Michel. Topologías (dos conferencias radiofónicas). En línea [http://hipermedula.org/wp-content/uploads/2013/09/michel_foucault_heterotopias_y_cuerpo_utopico.pdf]. Tomado en noviembre 25 de 2016. Pag. 13

[2] Pérec Georges. Especies de espacios. Editorial Montesinos. Barcelona. 2000. Pag. 139

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